Encuesta BGC - Excélsior

 

Respaldan fiscalía general autónoma; prefieren que el titular sea votado

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz 

  

La opinión pública nacional rechaza que el actual procurador, Raúl Cervantes, se convierta en el primer fiscal general debido principalmente a que disgusta que vaya a durar nueve años o a que podría encubrir delitos cometidos en el actual gobierno. En cualquier caso, este affaire del llamado pase automático es difícilmente entendible para la opinión pública, pues se desconoce esa disposición, se ignora que la Procuraduría General de la República se transformará en Fiscalía General y tampoco se sabe quién es Cervantes, según se observa en la más reciente encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior

Existe amplia oposición a la posibilidad de que el procurador Raúl Cervantes se convierta en el primer fiscal general de la República para una gestión de nueve años (desacuerdo, 77%). Este rechazo se fundamenta especialmente en dos tipos de opiniones, por un lado, por la duración en el cargo (es demasiado tiempo, mucho tiempo para robar) y, por el otro, por la posibilidad de que encubra delitos cometidos en el actual gobierno al haber pertenecido a esta administración (lo puso Peña Nieto, va a proteger a los corruptos del sexenio). 

En menor medida, también se argumenta que el nuevo fiscal debería ser escogido por votación, que debería darse oportunidad a otra persona o que el actual Procurador ha trabajado mal. Pese a que existe este rechazo, en realidad el tema del pase automático del procurador a fiscal general es un asunto desconocido para la opinión pública nacional. Pocos saben que la Procuraduría se va a transformar en Fiscalía General autónoma a partir de 2018 (24%) y aún menos se conoce que por una disposición constitucional el procurador general se convertirá automáticamente en el nuevo fiscal (14%). 

El mismo procurador Raúl Cervantes es una persona desconocida para la población y, por lo mismo, no es centro de controversia. Sólo 15% lo identifica. Por esta falta de información, la mitad no sabe qué decir sobre su desempeño al frente de la PGR. 40% está en desacuerdo con su trabajo, opinión basada en cómo se percibe la labor de la PGR. En cualquier caso, si Cervantes quedara como fiscal general para ejercer el cargo en los próximos nueve años, se cree que su actitud sería la de encubrir los delitos de altos funcionarios del actual sexenio en el caso de que hubiera denuncias (60%). 

Sobre la postura del PAN en torno a que el actual Procurador se convierta en fiscal general, 39% no sabe cuál es. Un porcentaje similar dice que este partido está en contra. Al informar que hace unos años la dirigencia y los legisladores panistas aprobaron el llamado pase automático y ahora se oponen, la población cree que cambiaron de opinión por intereses políticos, por conveniencia, porque vienen las elecciones o porque el presidente Enrique Peña Nieto nombró a Cervantes Andrade. 

Aun cuando la opinión pública ignora sobre la transformación de la PGR en Fiscalía General, una vez que se informa sobre el cambio, se respalda la idea de que se convierta en una institución autónoma, independiente del Presidente de la República (bien, 66%). Igualmente, se apoya que el fiscal general en el futuro sea nombrado por el Senado (62%). En contraste, se desaprueba que el titular de la Fiscalía General, sea quien sea, vaya a durar nueve años en el puesto (mal, 74%).