Encuesta BGC - Excélsior

 

Alta preocupación por las fosas clandestinas; 64% cree que es un problema muy grave

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz 

  

La existencia de fosas clandestinas se percibe como un problema muy serio en el que las autoridades no han hecho mucho esfuerzo por localizarlas ni para identificar los restos encontrados ahí. Se cree que la labor de hallar estos entierros ilegales ha sido desarrollada especialmente por los familiares de personas desaparecidas. Se responsabiliza sobre todo al crimen organizado por estas fosas, aunque se tiende a pensar que la mayoría de las personas enterradas ahí no pertenecen a bandas delincuenciales, de acuerdo con los resultados de la última encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior

La opinión pública nacional considera que la existencia de fosas clandestinas con restos de personas es muy grave en el país (64%) y se piensa que el mayor esfuerzo por localizarlas ha recaído sobre todo en las organizaciones de familiares de desaparecidos (80%). De hecho, se piensa que el gobierno federal actual hace poco para encontrar estas fosas (53%).

Se tienen bastante presentes las fosas encontradas en meses recientes en diversas localidades del estado de Veracruz (43% las menciona como los casos principales). Se señala sobre todo a las bandas del crimen organizado o del narcotráfico como responsables de estos entierros ilegales y, en segundo término, a las autoridades gubernamentales, a veces en colusión con las organizaciones criminales.

Las opiniones se dividen sobre si este problema está generalizado en todo el país (45%) o si ocurre especialmente en algunos lugares (52%). Quienes sostienen que es más agudo en algunas zonas mencionan nuevamente más al estado de Veracruz (26%), seguido de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, entre otros. 

Se tiende a creer que la mayoría de las personas enterradas en esas fosas no tenían que ver con el crimen organizado (46% opina así). Sólo una quinta parte piensa que los restos ahí encontrados pertenecen a individuos involucrados en actividades criminales. Algo más de un tercio cree que quienes han sido enterrados en esos lugares desaparecieron generalmente en el actual sexenio, pero casi una quinta parte afirma que provienen particularmente de la época del gobierno de Felipe Calderón. 

Para la población, el tema de las fosas clandestinas está ligado al de las personas desaparecidas en el país. Ocho de cada 10 creen que es totalmente o bastante probable que una persona desaparecida se encuentre en uno de estos entierros ilegales. Al igual que las fosas clandestinas, la desaparición de personas en el país está percibida fundamentalmente como un hecho ligado a la criminalidad (levantones, secuestros, asesinatos o trata de personas). Muy pocos creen que se debe principalmente a situaciones por voluntad propia de las personas que desaparecen debido a razones personales o porque mueren sin que nadie las pueda identificar (accidentes o muerte por enfermedades). 

Dada la gravedad percibida tanto del problema de los desaparecidos como de la existencia de fosas clandestinas, se percibe falta de esfuerzo gubernamental federal para identificar si los restos localizados en las fosas pertenecen a alguien reportado como desaparecido (hace poco el gobierno de Peña Nieto, 52%). De hecho, en lo general, se percibe escaso éxito en la labor de identificación de los restos extraídos de los entierros ilegales, pues se cree que se logra en pocos casos (55%).