Encuesta BGC - Excélsior

 

Indiferencia ante la muerte de Fidel Castro; 64% piensa que Peña hizo bien en acudir a funerales

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz 

  

La muerte de Fidel Castro es recibida con indiferencia por la población mexicana. Si bien la opinión sobre el dirigente cubano tiende a ser negativa, esta impresión es matizada con el reconocimiento a su postura independiente frente a Estados Unidos y los avances sociales en salud y educación en Cuba. En cualquier caso, pesan más los cuestionamientos en la percepción sobre Castro, particularmente su estilo dictatorial, la restricción de libertades y el percibido atraso económico de la isla, tal y como se concluye de la reciente encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior

Tras su muerte, la imagen de Fidel Castro entre los mexicanos tiende a ser poco favorable, pues 41% opina mal o muy mal de él. Sin embargo, comparado con otros gobernantes latinoamericanos considerados dictadores o autoritarios de tiempos recientes, Castro tiende a ser tratado de manera algo más benévola. El chileno Augusto Pinochet o el venezolano Hugo Chávez, ya también fallecidos, son calificados más duramente. Sólo Raúl Castro, hermano sucesor de Fidel en el poder, cuenta con mejor imagen en promedio. 

Las principales críticas hacia Fidel Castro se centran en que fue un dictador que empobreció a Cuba y que reprimió a la sociedad. A la cuarta parte que cuenta con una impresión positiva de él le gustan especialmente sus ideales y modo de gobernar, así como su postura independiente frente a Estados Unidos. 

Conocida por prácticamente toda la población, la muerte de Fidel Castro es recibida con bastante indiferencia por la opinión pública mexicana. A más de dos terceras partes, el fallecimiento del líder cubano no les causa ningún sentimiento.

Debido a que su imagen general es más bien poco positiva, la mayoría sigue pensando que no es un buen ejemplo de líder político a seguir (53%). No obstante, esta postura crítica está menos extendida que a principios de 2014 (gráfica 5). El hecho de que la impresión que deja Fidel Castro tienda a ser desfavorable, no quiere decir que en cualquier aspecto se le cuestione. Ciertamente se le reprocha haber instaurado una dictadura (76%), haber restringido las libertades y derechos humanos (72%) y haber generado atraso económico en la isla (60%), pero se le reconoce haber hecho de Cuba una nación más independiente de Estados Unidos (68%) y haber mejorado las condiciones educativas y de salud de los cubanos (55%). La percepción sobre la igualdad social alcanzada bajo el castrismo está dividida. 

Prevalece la imagen de Castro como un buen líder revolucionario, pero mal gobernante (52%). La situación que se percibía en Cuba bajo su mandato es explicada principalmente por la larga permanencia de él y su grupo en el poder (44%), más que por el bloqueo económico y político de Estados Unidos (30%) o por el modelo socialista que se implantó en la isla (15%). 

No existe una impresión marcadamente predominante sobre cómo los mexicanos evalúan al fallecido dirigente cubano, aunque la opinión más frecuente es que lo rechazan (37%). Sobre cómo la clase política mexicana lo valora, se ubica a Andrés Manuel López Obrador como su admirador (52%) y existe cierta inclinación a pensar que los políticos panistas lo rechazan (38%), los perredistas lo aprecian (36%) y las opiniones se dividen sobre la postura de los priistas. En cualquier caso, generalmente un tercio de la población no tiene idea de cuál es la posición de las facciones políticas mexicanas de cualquier signo sobre Castro. 

Se percibe que la relación bilateral entre México y Cuba bajo el gobierno de Fidel Castro fue amistosa (60%). La mitad de la población se enteró de que el presidente Enrique Peña Nieto estuvo presente en los funerales de Castro y existe conformidad con que haya asistido a ese evento (hizo bien, 64%).