Encuesta BGC - Excélsior

 

Pocos conocen los cambios en gabinete

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz 

  

Poco conocidos, los nombramientos de Arely Gómez como secretaria de la Función Pública y de Raúl Cervantes como procurador general de la República dividen posturas entre la población. Ambos funcionarios llegan a dependencias cuyas funciones son evaluadas desfavorablemente, según se desprende de la encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior sobre este tema. 

Apenas 35% sabe que Arely Gómez dejó la titularidad de la Procuraduría General de la República y 30% se enteró que pasa a ser secretaria de la Función Pública. 32% sabe que Raúl Cervantes fue nombrado como nuevo procurador. Ambos funcionarios son muy poco conocidos cuando se pregunta por ellos antes de recordar sus designaciones a los entrevistados. Estos nombramientos se dan en los ámbitos de seguridad, procuración de justicia y combate a la corrupción, renglones en los que, como suele suceder, el gobierno es generalmente bastante cuestionado. 

Cerca de la mitad no sabe qué razón pudo tener el presidente Peña Nieto para pasar a Arely Gómez de la Procuraduría a la Función Pública. Quienes sí expresan algún posible motivo mencionan explicaciones diversas como intereses políticos del Presidente, trabajo ineficiente, o bien, buen desempeño, por citar algunas. 

La decisión de Peña Nieto de transferir a Arely Gómez de la PGR a la Función Pública provoca discrepancia de opiniones. Para 16%, el Presidente hizo bien porque se espera que ella se desempeñe mejor en ese ramo, porque se reconoce que hizo buen trabajo como procuradora o porque, contrariamente, se cree que en esa labor fue ineficiente. 21% piensa que debió mantenerla en la Procuraduría, ya sea porque tenía casos pendientes por resolver o porque era mejor que terminara su periodo de gestión ahí. Otro 21% estima que debió haberla removido del cargo sin darle ningún otro y 42% no sabe qué decir. 

Sobre el nombramiento de Raúl Cervantes como nuevo procurador, la población también se divide. 40% cree que el Presidente no hizo bien en designarlo y un porcentaje similar carece de opinión al respecto, lo cual refleja en parte el desconocimiento que se tiene sobre él. A quienes les desagrada esta designación les parece principalmente que no conoce el trabajo que va a hacer y le falta experiencia para el cargo. 19% está conforme con su arribo a la PGR debido, sobre todo, a que se esperan mejores resultados y a que se piensa que va a llevar nuevas ideas a la dependencia. 

Arely Gómez llega a la Función Pública en un momento en que esa dependencia sigue siendo evaluada negativamente en general (mala opinión, 54%) y en su desempeño para prevenir y detectar actos de corrupción y sancionarlos (mal/pésima, 70%). Del mismo modo, Raúl Cervantes enfrenta el reto de revertir la imagen tradicionalmente negativa de la PGR (mala opinión, 59%). Más de la mitad de la población cuestiona el trabajo de esta institución en términos de apego a la ley en los procesos, respeto a los derechos de los acusados y procesados, eficacia en las investigaciones y, sobre todo, en honestidad de sus funcionarios y empleados.