Encuesta BGC - Excélsior

 

Baja rechazo a legalización de mariguana

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz

  

Disminuye el rechazo todavía predominante a la legalización de la mariguana en general y crece la aceptación mayoritaria para su uso si es medicinal. La propuesta de Arturo Zaldívar, ministro de la Suprema Corte de Justicia, para permitir despenalizar esta droga no ha sido muy conocida. Prevalece el temor a que crezcan las adicciones si se permite su consumo y se duda que se pueda ejercer un control efectivo o que sirva para debilitar a los cárteles del narcotráfico, según se concluye de la reciente encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior sobre el tema. 

La propuesta del ministro Zaldívar para legalizar el cultivo y consumo de la mariguana ha sido poco conocida: 39% se ha enterado de esta iniciativa. La mayoría desaprueba esta eventual despenalización, pues 56% cree que no se debe legalizar. Sin embargo, tal rechazo ha disminuido ocho puntos respecto de febrero de 2014 y ahora un significativo 42% dice que sí se debería permitir plena o parcialmente. 

El grado de aceptación hacia la mariguana depende de su uso. Mientras que existe un sólido consenso en que se debe autorizar su consumo para fines medicinales (acuerdo, 81%, 23 puntos más que a principios del año pasado), pocos aceptan que se permita para el esparcimiento de la gente (acuerdo, 22%). Cabe decir que casi 90% sabe que en muchos estados de EU se ha ido legalizando como medicamento. 

Desde el punto de vista del derecho de los individuos para determinar qué consumen, tal y como lo plantea el ministro Zaldívar, la opinión pública ya concuerda con que se reconozca la libertad que deben tener las personas para decidir si fuman o no mariguana (57%, 23 puntos más que hace dos años). 

Sin embargo, el fuerte temor a las eventuales consecuencias perjudiciales que acarrearía la legalización para el uso en general de esta droga provoca que predomine el rechazo a esa propuesta. Los que se oponen arguyen que aumentarían el consumo y las adicciones, especialmente entre jóvenes, también se incrementaría la delincuencia y los problemas de salud. Por ello no extraña que se mantenga la desaprobación a la legalización, aun para el caso de portación de dosis de esa droga (desacuerdo, 64%) o para su cultivo en macetas (le parece mal, 61%). 

La negativa a la legalización se refuerza por el escepticismo sobre la capacidad que se tiene para controlar la producción, venta y consumo de este sicotrópico. Casi tres cuartas partes cree poco o nada que sea posible ejercer un control efectivo. Adicionalmente, no se comparte el argumento de que la legalización de la mariguana permitirá debilitar a los cárteles del narcotráfico (cree poco 34%, nada 37%). 

Quienes se inclinan por la despenalización lo justifican principalmente en que hay quienes la necesitan como medicamento. Otros creen que permitiría abatir el narcotráfico o disminuiría la violencia y la venta clandestina de la droga. En cualquier caso, comparada con la normatividad existente para la producción y consumo de drogas lícitas como el tabaco y el alcohol, la mayoría se pronuncia por una regulación más restrictiva para el caso de la mariguana (65%).