Encuesta BGC - Excélsior

 

Respaldan las extradiciones de criminales

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz

  

Se apoya la extradición de 13 criminales, incluido Édgar Valdez, La Barbie, a Estados Unidos, opinión respaldada en el temor a que en México se pudieran fugar o comprar su libertad. Se cree que cuando a un criminal se le siguen procesos judiciales tanto en México como en Estados Unidos es mejor enviarlo a la Unión Americana, pues se desconfía de la justicia mexicana, de acuerdo con lo observado en los resultados de la reciente encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior

La extradición de Édgar Valdez y otros 12 narcotraficantes a Estados Unidos fue medianamente conocida (enterados, 41%). Esta decisión alcanza un amplio respaldo, pues 79% está de acuerdo. Esto contrasta con la división de opiniones que se observó cuando en 2002 se planteó por primera vez la posibilidad de enviar al capo Benjamín Arellano Félix a Estados Unidos tras ser detenido. 

La referida extradición se da en un contexto de opinión crecientemente inclinado a preferir que delincuentes con procesos judiciales en México sean enviados a Estados Unidos para que ahí sean juzgados y castigados cuando también sean perseguidos en aquel país. En efecto, 69% cree que en esos casos es mejor extraditar a los miembros del crimen organizado a EU que tenerlos presos aquí en México. En el pasado había una mayor resistencia a este tipo de extradiciones, por ejemplo, en 1996 la mayoría se pronunciaba por el enjuiciamiento del entonces líder del Cártel del Golfo, Juan García Ábrego, en nuestro país y no en EU (61%).

En este extendido respaldo a las extradiciones de criminales ha influido indudablemente la segunda fuga del líder del Cártel del Pacífico, Joaquín El Chapo Guzmán. Tres cuartas partes considera que la extradición de La Barbie y otros 12 presos se debió a que el gobierno de México deseaba evitar que se escaparan del penal, tal y como ocurrió con El Chapo. Para 68%, los recién extraditados representaban un riesgo para la estabilidad del país, en contraste con sólo 45% que opinaba así de Benjamín Arellano Félix en 2002. 

Ha avanzado la desconfianza en las instituciones judiciales de nuestro país, lo cual favorece el apoyo a las extradiciones. Se cree menos que antes que la justicia mexicana reúne todas las condiciones para que los criminales y narcotraficantes sean juzgados y castigados por sus delitos (cierto/ en parte, 54%, 12 puntos menos que en 2002). Asimismo se observa casi unanimidad en la creencia de que mantener a miembros del crimen organizado en el país les permite comprar policías y jueces que favorezcan su libertad (94%, 16 puntos más que en 2002). 

Actualmente se expresa escasa o nula seguridad en que el proceder del gobierno esté sirviendo para recuperar la confianza en la forma como se persiguen los delitos (poco/ nada seguro, 88%). La misma extradición reciente de criminales a Estados Unidos no logra superar la falta de credibilidad en los órganos judiciales, pues no hay certeza de que se realizan investigaciones serias con respeto al debido proceso y aplicación estricta de la ley (desconfianza, 60%).