Encuesta BGC - Excélsior

 

Candidatos independientes sí, desertores no

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz

  

La opinión pública nacional está de acuerdo con que existan candidaturas independientes para los cargos de elección popular. Se piensa que a los candidatos independientes se les deben pedir requisitos similares a los solicitados a los partidos para poder ser registrados. No obstante, existe rechazo a aceptar que se registre como candidatos independientes a los desertores de partidos, sobre todo si fueron perdedores en un proceso de selección, según se concluye de la más reciente encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior

Para la gente, ser candidato independiente significa ser un candidato que no pertenece a un partido, que no es apoyado por un partido o que no está ligado a un partido. Ya una sólida mayoría está de acuerdo con que exista este tipo de candidaturas para competir por cualquier cargo de elección popular (81%, 15 puntos más que en 2009). 

No todos los candidatos sin partido son considerados realmente independientes. Para la opinión pública, quien no está afiliado a un partido, pero ha trabajado en gobiernos de ese partido o ha sido su candidato es poco o nada independiente (81%). Peor aún, se cree que carece de independencia quien acaba de dejar a un partido porque no lo postuló (nada independiente, 62%). En cambio, la mayoría coincide con que quien nunca ha militado en partidos ni ha trabajado en gobiernos de alguno sí puede ser considerado total o bastante independiente (69%). 

Por lo mismo, al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, se le considera ampliamente un político con compromisos con un partido (66%). Al gobernador electo de Nuevo León, Jaime Rodríguez, El Bronco, se le tiende a ver como un político independiente (45%), aunque debe mencionarse que, al informar que fue miembro del PRI hasta el año pasado, entonces esa percepción de independencia baja a 31%, pues 59% cree que ha de mantener línea priista. 

La mayoría de la población se inclina porque haya un trato parejo a candidatos independientes y a partidos políticos en términos de requisitos para registrarse y poder competir. Dos tercios consideran que se les debe pedir requerimientos similares. Existe consenso casi unánime de que todo aquel mayor de edad y sin partido que aspire a una candidatura independiente debe cumplir ciertos requisitos para poder ser registrado. Espontáneamente se menciona que se les debe solicitar que cuenten con cierto nivel de estudios y, en menor medida, se señala que sean honestos, que no tengan antecedentes penales y que tengan experiencia, entre otras exigencias. 

Se coincide con que a los independientes se les pida mostrar que cuentan con cierto apoyo. Para 72%, los institutos electorales deben requerirles que presenten un número determinado de firmas de respaldo. Más aún, hay inclinación a secundar la idea de que los firmantes se presenten ante los institutos para hacer constar su apoyo. En cualquier caso, la mitad sostiene que el número de firmas a demostrar debe ser igual al número de afiliados que se le pide a los partidos para registrarse.

A la opinión pública le desagrada la idea de que los desertores de los partidos aprovechen las candidaturas independientes. Se piensa que para registrar una candidatura de este tipo, el aspirante debe demostrar que nunca ha sido miembro de un partido (54%). En el caso de que estos desertores de los partidos puedan tener derecho a ser candidatos independientes, la gente se inclina por darle el registro sólo a quienes hayan renunciado a sus partidos hace seis años o más (49%).

Se observa un notorio rechazo a la posibilidad de que alguien que no fue seleccionado por un partido se postule después como independiente (la ley no debería permitirlo, 67%). En el mismo sentido, existe notorio consenso con que quien es miembro de un partido debe renunciar a esa organización partidista para poderle permitir ser candidato independiente (90%). 

Para el financiamiento público de las campañas de los candidatos independientes, la postura más frecuente es que sea por un monto similar al que se destina a un candidato de un partido nuevo (45%). Un tercio considera que a un independiente debería asignársele una cantidad igual a la de un candidato de partido electoralmente más fuerte. Asimismo, se piensa que debe haber igualdad entre candidatos independientes y candidatos de partido en el monto permitido de financiamiento privado (73%).