Encuesta BGC - Excélsior

 

Labor de Alfredo Castillo divide opiniones

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz

  

Tras un año de la estrategia federal de seguridad en Michoacán y en el momento en que termina la gestión de Alfredo Castillo como comisionado de ese operativo, la opinión pública nacional y en ese estado divide sus juicios sobre el éxito de esa intervención. La labor del entonces comisionado genera controversia, pero en cualquier caso se prefería que siguiera su función hasta que se estabilizara la situación de la entidad, independientemente de que próximamente se elija nuevo gobernador, según se observa en los resultados de la encuesta telefónica BGC-Excélsior a nivel nacional y en Michoacán. 

Comparado con enero de 2014, cuando se implementó el operativo federal de seguridad en Michoacán comandado por Castillo, las opiniones están divididas entre los michoacanos sobre cómo ha evolucionado la situación de seguridad en su entidad: para 49% ha mejorado algo o mucho, en tanto que para 41% ha empeorado algo o mucho. Entre la opinión pública nacional tiende a prevalecer la percepción de deterioro en tierras michoacanas (empeorado algo o mucho, 49%). 

Alfredo Castillo es removido de su cargo en un momento donde tendía a prevalecer la idea de que él era quién mandaba en Michoacán. 37% de la población nacional y de ese estado lo mencionaba a él, cifra mayor a la que señalaba al gobernador (por ejemplo, 25% en Michoacán). 

El desempeño que tuvo el Comisionado para la Seguridad en Michoacán genera puntos de vista encontrados en ese estado. 44% de los michoacanos opina que su actuación fue regular y 36% cree que fue mala o muy mala. La población nacional también divide sus juicios. 

Horas antes de que se anunciara la salida de Alfredo Castillo, la población se pronunciaba por la permanencia de la función del Comisionado para la Seguridad en Michoacán hasta que se restableciera la estabilidad y seguridad en esa entidad, sin que debiera desaparecer una vez que elija al nuevo gobernador (nacional, 70%; Michoacán, 54%). 

A un año de la estrategia de seguridad en Michoacán se extiende la percepción de que se ha hecho poco o nada para debilitar al cártel de Los Caballeros Templarios. Tanto a nivel nacional como en ese estado, alrededor de 60% pensaba eso en enero de 2014 y ahora esa cifra avanza hasta ubicarse en torno a 70%. 

También se ha fortalecido la impresión de que han disminuido poco o nada los asesinatos y la ola de violencia en la entidad. 

Frente al problema de las autodefensas, uno de los asuntos más importantes que abordó el Comisionado de Seguridad en este tiempo, la idea de institucionalizarlas dentro de los cuerpos gubernamentales de seguridad ha perdido apoyo. 

En Michoacán ahora se cuestiona que esas policías comunitarias pasen a formar parte de las defensas rurales supervisadas por el Ejército (le parece mal pasa de 18% a 52%). 

A final de cuentas crecientemente prevalece la impresión de que muy pocos miembros de las autodefensas se integraron a los cuerpos de defensa rurales. 

La postura de al menos la mitad de la población es que esas policías comunitarias deben estar integradas en los cuerpos rurales.