Encuesta BGC - Excélsior

 

Piden cambio en la CNDH; quieren un nuevo ombudsman

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz

  

Debido a un desempeño poco satisfactorio de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la opinión pública nacional prefiere el nombramiento de un nuevo ombudsman en lugar de reelegir al actual presidente, Raúl Plascencia. La CNDH no alcanza a convencer suficientemente a la población sobre la eficiencia, oportunidad y justicia con que actúa, máxime que priva la opinión de que los derechos humanos se respetan poco o nada en México. Si bien se cree que la Comisión ha permitido avanzar en la defensa de los derechos humanos, se perciben fuertes deficiencias en ese ámbito, según se observa en la reciente encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior sobre este tema. 

Dos terceras partes de la población se pronuncian por el nombramiento de un nuevo titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Sólo 21% cree que Raúl Plascencia debe ser reelecto por otros cinco años, pues mayoritariamente se piensa que su trabajo ha sido poco o nada satisfactorio (55%). 

Este rechazo a la reelección de Plascencia como ombudsman se debe a una percepción poco positiva de la actuación de la CNDH. A más de la mitad no le satisface mucho el trabajo de la Comisión. Si se compara con la evaluación que se hacía de esta institución en el sexenio de Ernesto Zedillo, quienes están muy o bastante satisfechos con su desempeño han pasado de 43% en 1997 a 31% en la actualidad. 57% piensa que se ha avanzado en la defensa de los derechos humanos, pero aún hay serios rezagos. 

La CNDH dista de ser percibida como una institución ejemplar en su funcionamiento. Hay puntos de vista muy encontrados sobre si la Comisión es eficiente y justa en su proceder. Se le tiende a ver como una institución honrada (46%), pero se le percibe lenta (75%). Además, cuenta con una imagen de organismo que enfatiza más la defensa de los derechos humanos de los delincuentes (56%) que la defensa por igual de los derechos de cualquier persona (35%). 

Pesa en la imagen de la Comisión la percepción reinante sobre el estado de los derechos humanos en México. Hasta antes de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa prácticamente se registraba el mismo porcentaje de personas que en el sexenio de Ernesto Zedillo consideraban que se respetaban poco (65%). No obstante, ahora con el impacto del caso Iguala esta cifra desciende a 56% y, en cambio, quienes piensan que nada se respetan pasan de 17% a 35%. 

Si bien durante el gobierno de Vicente Fox las opiniones se dividían en torno a si las violaciones a los derechos humanos habían aumentado o disminuido respecto del sexenio anterior, en el gobierno de Felipe Calderón y ahora en la presente administración de Enrique Peña Nieto tiende a prevalecer la impresión de que han crecido (47% así piensa en estos momentos). 

En varias de las expresiones de violación de derechos humanos más criticadas a nivel nacional e internacional, la opinión pública sí cree que ocurren muy frecuentemente en el país. La más percibida así, probablemente avivada por el caso de los normalistas de Ayotzinapa, es la desaparición forzada de personas que cuestionan a los gobernantes (61%). 58% cree que también ocurre mucho la detención y arraigo de personas sobre las que no hay pruebas de culpabilidad por algún delito. Alrededor de la mitad también ve como práctica muy común la desaparición forzada de presuntos delincuentes perseguidos por la policía y la tortura a detenidos para hacerlos confesar.