Encuesta BGC - Excélsior

 

México no debe interferir en Crimea

 

Por Ulises Beltrán y Alejandro Cruz

  

Para la opinión pública nacional la crisis de Crimea es un conflicto de una región lejana y desconocida, en la que México no se debe meter pues no le afecta. Aunque se respeta la decisión popular en Crimea de buscar su anexión a Rusia, se estima que esa sólo fue la excusa del gobierno ruso para quitarle ese territorio a Ucrania. Se favorece que las potencias occidentales usen sanciones económicas para obligar a Rusia a salirse de Crimea, aunque no se cree que lo logren, según se concluye de la encuesta BGC-Excélsior

En conflictos en tierras remotas y con intereses mexicanos escasos, la opinión pública es partidaria de que el gobierno se mantenga al margen. En el caso de la decisión de Rusia de enviar tropas a Crimea y anexarse esa región de Ucrania, existe un amplio consenso en que el gobierno de Enrique Peña Nieto no debe interferir (72%). 

A 52% le parece que a México le debe de importar poco o nada el conflicto, principalmente porque no le afecta (poco/ nada 74%) y por tratarse de una región distante. Estas posturas se dan en un contexto en el que se desea que el país mantenga una política exterior poco comprometedora (78%). 

Como respuestas del gobierno mexicano ante la acción rusa, sólo la posibilidad de enviar una carta de protesta tiende a lograr algún apoyo importante (51%), aunque aún así muchos se oponen (43%). Las sanciones económicas son rechazadas por más de la mitad y las otras alternativas, como el retiro del embajador, el rompimiento de relaciones o la participación en misión militar, son rechazadas. 

La crisis de Crimea es un tema de escaso o nulo interés para el mexicano promedio. Apenas 16% manifiesta haber puesto total o bastante atención a las noticias sobre ese tema, lo cual contrasta con 27% en el caso del conflicto político en Venezuela, con 34% en el de la desaparición del avión de Malaysia Airlines, con 41% respecto de los problemas de la Línea 12 del Metro, y con 47% en torno a la Reforma Energética. Únicamente 28% dice saber de la existencia de Crimea, aunque al mencionar la anexión rusa de esa península, el porcentaje que dice recordar el asunto asciende a 46%. 

Tras informar a los encuestados los aspectos más importantes del conflicto en Crimea, éstos se pronuncian por el respeto a la decisión mayoritaria de los habitantes de Crimea de pedir su anexión a Rusia expresada en una votación popular (56%), aun cuando esa consulta fue auspiciada por el gobierno ruso y dejando al margen al gobierno de Ucrania. Este apoyo a la autodeterminación de los pueblos es una idea que agrada, siempre y cuando no tuviera que aplicarse en México; aquí se rechazaría una posibilidad similar en el hipotético caso de que los bajacalifornianos solicitaran mayoritariamente la anexión a Estados Unidos (65%).  

Se considera injustificable que Rusia haya enviado tropas y se haya anexado esa región de Ucrania (70%); se piensa que el gobierno de Vladimir Putin sólo usó de pretexto esa petición popular mayoritaria de anexión para justificar la incorporación de Crimea a su territorio (74%). No se cree que, con las medidas que han tomado Estados Unidos y la Unión Europea consigan que Rusia se salga de Crimea (57%), aunque se piensa que tienen la capacidad para lograrlo si quisieran (76%). 

Casi nadie piensa en una solución militar por parte de las potencias occidentales (9%). Más bien existe inclinación en favor de sanciones económicas y diplomáticas (47%). 

No parece que en la opinión pública esté permeando la idea de una reedición de la Guerra Fría. A Rusia ni siquiera se le ve como enemigo de Washington. Más bien se le percibe como país amigo de EU (60%), aunque a veces problemático (43%). Tampoco está claro que la anexión de Crimea sea un paso más de un presunto propósito expansionista de Putin para recuperar el poder que tuvo la Unión Soviética; 41% coincide con que el Presidente ruso tiene ese afán, pero 46% estima que es una exageración pensarlo. Además, para la gente, el mundo no es dominado por Estados Unidos (hay países que le hacen contrapeso, 73%), pero no es Rusia, sino China la fuerza más percibida como principal contrapeso (42%).